Mi?rcoles, 31 de enero de 2007
"Tu puedes escoger lo enojado, frustrado o triste que te quieres sentir. T? puedes, tambi?n elegir cambiar tus sentimientos".
Aprender a autocontrolarse
El problema de la agresividad infantil es uno de los trastornos que m?s invalidan a padres y maestros junto con la desobediencia. A menudo nos enfrentamos a ni?os agresivos, manipuladores o rebeldes pero no sabemos muy bien como debemos actuar con ellos o c?mo podemos incidir en su conducta para llegar a cambiarla. En este art?culo intentaremos definir los s?ntomas para una correcta evaluaci?n de este trastorno caracterial y establecer diferentes modos de tratamiento.
Un buen pron?stico a tiempo mejora siempre una conducta an?mala que habitualmente suele predecir otras patolog?as psicol?gicas en la edad adulta. Un comportamiento excesivamente agresivo en la infancia si no se trata derivar? probablemente en fracaso escolar y en conducta antisocial en la adolescencia y edad adulto porque principalmente son ni?os con dificultades para socializarse y adaptarse a su propio ambiente.
El comportamiento agresivo complica las relaciones sociales que va estableciendo a lo largo de su desarrollo y dificulta por tanto su correcta integraci?n en cualquier ambiente. El trabajo por tanto a seguir es la socializaci?n de la conducta agresiva, es decir, corregir el comportamiento agresivo para que derive hacia un estilo de comportamiento asertivo.
Ciertas manifestaciones de agresividad son admisibles en una etapa de la vida por ejemplo es normal que un beb? se comporte llorando o pataleando; sin embargo, estas conductas no se consideran adecuadas en etapas evolutivas posteriores.
?Qu? entendemos por "agresividad infantil"?
Hablamos de agresividad cuando provocamos da?o a una persona u objeto. La conducta agresiva es intencionada y el da?o puede ser f?sico o ps?quico.
En el caso de los ni?os la agresividad se presenta generalmente en forma directa ya sea en forma de acto violento f?sico (patadas, empujones,...) como verbal (insultos, palabrotas,...). Pero tambi?n podemos encontrar agresividad indirecta o desplazada, seg?n la cual el ni?o agrede contra los objetos de la persona que ha sido el origen del conflicto, o agresividad contenida seg?n la cual el ni?o gesticula, grita o produce expresiones faciales de frustraci?n.
Independientemente del tipo de conducta agresiva que manifieste un ni?o el denominador com?n es un est?mulo que resulta nocivo o aversivo frente al cual la v?ctima se quejar?, escapar?, evitar? o bien se defender?.
Los arrebatos de agresividad son un rasgo normal en la infancia pero algunos ni?os persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para dominar su mal genio. Este tipo de ni?os hace que sus padres y maestros sufran siendo frecuentemente ni?os frustrados que viven el rechazo de sus compa?eros no pudiendo evitar su conducta.
Algunas teor?as explican las causas del comportamiento agresivo
Las teor?as del comportamiento agresivo se engloban en: Activas y Reactivas.
Las activas son aquellas que ponen el origen de la agresi?n en los impulsos internos, lo cual vendr?a a significar que la agresividad es innata, que se nace o no con ella. Defensores de esta teor?a: Psicoanal?ticos y Etol?gicos.
Las reactivas ponen el origen de la agresi?n en el medio ambiente que rodea al individuo. Dentro de ?stas podemos hablar de las teor?as del impulso que dicen que la frustraci?n facilita la agresi?n, pero no es una condici?n necesaria para ella, y la teor?a del aprendizaje social que afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitaci?n u observaci?n de la conducta de modelos agresivos.
Teor?a del aprendizaje social
Para poder actuar sobre la agresividad necesitamos un modelo o teor?a que seguir y ?ste, en nuestro caso, ser? la teor?a del aprendizaje social.
Habitualmente cuando un ni?o emite una conducta agresiva es porque reacciona ante un conflicto. Dicho conflicto puede resultar de:
1. Problemas de relaci?n social con otros ni?os o con los mayores, respecto de satisfacer los deseos del propio ni?o.
2. Problemas con los adultos surgidos por no querer cumplir las ?rdenes que ?stos le imponen.
3. Problemas con adultos cuando ?stos les castigan por haberse comportado inadecuadamente, o con otro ni?o cuando ?ste le agrede.
Sea cual sea el conflicto, provoca en el ni?o cierto sentimiento de frustraci?n u emoci?n negativa que le har? reaccionar. La forma que tiene de reaccionar depender? de su experiencia previa particular. El ni?o puede aprender a comportarse de forma agresiva porque lo imita de los padres, otros adultos o compa?eros. Es lo que se llama Modelamiento. Cuando los padres castigan mediante violencia f?sica o verbal se convierten para el ni?o en modelos de conductas agresivas. Cuando el ni?o vive rodeado de modelos agresivos, va adquiriendo un repertorio conductual caracterizado por una cierta tendencia a responder agresivamente a las situaciones conflictivas que puedan surgir con aquellos que le rodean. El proceso de modelamiento a que est? sometido el ni?o durante su etapa de aprendizaje no s?lo le informa de modos de conductas agresivos sino que tambi?n le informa de las consecuencias que dichas conductas agresivas tienen para los modelos. Si dichas consecuencias son agradables porque se consigue lo que se quiere tienen una mayor probabilidad de que se vuelvan a repetir en un futuro.
Por ejemplo, imaginemos que tenemos dos hijos, Luis y Miguel, de 6 y 4 a?os respectivamente. Luis est? jugando con una pelota tranquilamente hasta que irrumpe Miguel y empiezan a pelear o discutir por la pelota. Miguel grita y patalea porque quiere jugar con esa pelota que tiene Luis. Nosotros nos acercamos y lament?ndonos del pobre Miguel, increpamos a Luis para que le deje la pelota a Miguel. Con ello hemos conseguido que Miguel aprenda a gritar y patalear cuando quiera conseguir algo de su hermano. Es decir, hemos reforzado positivamente la conducta agresiva de Miguel, lo cual garantiza que se repita la conducta en un futuro.
De acuerdo con este modelamiento la mayor?a de los adultos estamos ense?ando a los ni?os que la mejor forma de resolver una situaci?n conflictiva es grit?ndoles, porque nosotros les gritamos para decir que no griten. ?Menuda contradicci?n! Y si nos fijamos como esa solemos hacer muchas a diario.
Factores influyentes en la conducta agresiva
Como ya hemos dicho, uno de los factores que influyen en la emisi?n de la conducta agresiva es el factor sociocultural del individuo. Uno de los elementos m?s importantes del ?mbito sociocultural del ni?o es la familia. Dentro de la familia, adem?s de los modelos y refuerzos, son responsables de la conducta agresiva el tipo de disciplina a que se les someta. Se ha demostrado que tanto un padre poco exigente como uno con actitudes hostiles que desaprueba constantemente al ni?o, fomentan el comportamiento agresivo en los ni?os.
Otro factor familiar influyente en la agresividad en los hijos es la incongruencia en el comportamiento de los padres. Incongruencia se da cuando los padres desaprueban la agresi?n castig?ndola con su propia agresi?n f?sica o amenazante hacia el ni?o. Asimismo se da incongruencia cuando una misma conducta unas veces es castigada y otras ignorada, o bien, cuando el padre rega?a al ni?o pero la madre no lo hace.
Las relaciones deterioradas entre los propios padres provoca tensiones que pueden inducir al ni?o a comportarse de forma agresiva.
Dentro del factor sociocultural influir?an tanto el tipo de barrio donde se viva como expresiones que fomenten la agresividad "no seas un cobarde".
En el comportamiento agresivo tambi?n influyen los factores org?nicos que incluyen factores tipo hormonales, mecanismos cerebrales, estados de mala nutrici?n, problemas de salud espec?ficos.
Finalmente cabe mencionar tambi?n el d?ficit en habilidades sociales necesarias para afrontar aquellas situaciones que nos resultan frustrantes. Parece que la ausencia de estrategias verbales para afrontar el estr?s a menudo conduce a la agresi?n (Bandura, 1973).
?C?mo evaluar si un ni?o es o no agresivo? Instrumentos de evaluaci?n.
Ante una conducta agresiva emitida por un ni?o lo primero que haremos ser? identificar los antecedentes y los consecuentes de dicho comportamiento. Los antecedentes nos dir?n c?mo el ni?o tolera la frustraci?n, qu? situaciones frustrantes soporta menos. Las consecuencias nos dir?n qu? gana el ni?o con la conducta agresiva. Por ejemplo:
" Una ni?a en un parque quiere bajar por el tobog?n pero otros ni?os se le cuelan desliz?ndose ellos antes. La ni?a se queja a sus pap?s los cuales le dicen que les empuje para que no se cuelen. La ni?a lleva a cabo la conducta que sus padres han explicado y la consecuencia es que ning?n otro ni?o se le cuela y puede utilizar el tobog?n tantas veces desee."
Pero s?lo evaluando antecedentes y consecuentes no es suficiente para lograr una evaluaci?n completa de la conducta agresiva que emite un ni?o, debemos tambi?n evaluar si el ni?o posee las habilidades cognitivas y conductuales necesarias para responder a las situaciones conflictivas que puedan present?rsele. Tambi?n es importante saber c?mo interpreta el ni?o una situaci?n, ya que un mismo tipo de situaci?n puede provocar un comportamiento u otro en funci?n de la intenci?n que el ni?o le adjudique. Evaluamos as? si el ni?o presenta deficiencias en el procesamiento de la informaci?n.
Para evaluar el comportamiento agresivo podemos utilizar t?cnicas directas como la observaci?n natural o el autorregistro y t?cnicas indirectas como entrevistas, cuestionarios o autoinformes. Una vez hemos determinado que el ni?o se comporta agresivamente es importante identificar las situaciones en las que el comportamiento del ni?o es agresivo. Para todos los pasos que comporta una correcta evaluaci?n disponemos de m?ltiples instrumentos cl?nicos que deber?n utilizarse correctamente por el experto para determinar la posterior terap?utica a seguir.
?C?mo podemos tratar la conducta agresiva del ni?o?
Cuando tratamos la conducta agresiva de un ni?o en psicoterapia es muy importante que haya una fuerte relaci?n con todos los adultos que forman el ambiente del ni?o porque debemos incidir en ese ambiente para cambiar la conducta. Evidentemente el objetivo final es siempre reducir o eliminar la conducta agresiva en todas las situaciones que se produzca pero para lograrlo es necesario que el ni?o aprenda otro tipo de conductas alternativas a la agresi?n. Con ello quiero explicar que el tratamiento tendr? siempre dos objetivos a alcanzar, por un lado la eliminaci?n de la conducta agresiva y por otro la potenciaci?n junto con el aprendizaje de la conducta asertiva o socialmente h?bil. Son varios los procedimientos con que contamos para ambos objetivos. Cu?l o cu?les elegir para un ni?o concreto depender? del resultado de la evaluaci?n.
Vamos a ver algunas de las cosas que podemos hacer. En el caso de un ni?o que hemos evaluado se mantiene la conducta agresiva por los reforzadores posteriores se tratar?a de suprimirlos, porque si sus conductas no se refuerzan terminar? aprendiendo que sus conductas agresivas ya no tienen ?xito y dejar? de hacerlas. Este m?todo se llama extinci?n y puede combinarse con otros como por ejemplo con el reforzamiento positivo de conductas adaptativas. Otro m?todo es no hacer caso de la conducta agresiva pero hemos de ir con cuidado porque s?lo funcionar? si la recompensa que el ni?o recib?a y que mantiene la conducta agresiva era la atenci?n prestada. Adem?s si la conducta agresiva acarrea consecuencias dolorosas para otras personas no actuaremos nunca con la indiferencia. Tampoco si el ni?o puede suponer que con la indiferencia lo ?nico que hacemos es aprobar sus actos agresivos.
Existen asimismo procedimientos de castigo como el Tiempo fuera o el coste de respuesta. En el primero, el ni?o es apartado de la situaci?n reforzante y se utiliza bastante en la situaci?n clase. Los resultados han demostrado siempre una disminuci?n en dicho comportamiento. Los tiempos han de ser cortos y siempre dependiendo de la edad del ni?o. El m?ximo ser?a de 15 minutos para ni?os de 12 a?os. El coste de respuesta consiste en retirar alg?n reforzador positivo contingentemente a la emisi?n de la conducta agresiva. Puede consistir en p?rdida de privilegios como no ver la televisi?n.
El castigo f?sico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del ni?o.
Algunas consideraciones sobre el castigo en general
1. Debe utilizarse de manera racional y sistem?tica para hacer mejorar la conducta del ni?o. No debe depender de nuestro estado de ?nimo, sino de la conducta emitida.
2. Al aplicar el castigo no lo hagamos rega?ando o gritando, porque esto indica que nuestra actitud es vengativa y con frecuencia refuerza las conductas inaceptables.
3. No debemos aceptar excusas o promesas por parte del ni?o.
4. Hay que dar al ni?o una advertencia o se?al antes de que se le aplique el castigo.
5. El tipo de castigo y el modo de presentarlo debe evitar el fomento de respuestas emocionales fuertes en el ni?o castigado.
6. Cuando el castigo consista en una negaci?n debe hacerse desde el principio de forma firme y definitiva.
7. Hay que combinar el castigo con reforzamiento de conductas alternativas que ayudar?n al ni?o a distinguir las conductas aceptables ante una situaci?n determinada.
8. No hay que esperar a que el ni?o emita toda la cadena de conductas agresivas para aplicar el castigo, debe hacerse al principio.
9. Cuando el ni?o es mayor, conviene utilizar el castigo en el contexto de un contrato conductual, puesto que ello ayuda a que desarrolle habilidades de autocontrol.
10. Es conveniente que la aplicaci?n del castigo requiera poco tiempo, energ?a y molestias por parte del adulto que lo aplique.
?Qu? pueden hacer los padres y los profesores?
Una vez llegados a este apartado la mayor?a de vosotros ya os hab?is dado cuenta que la conducta agresiva de vuestro hijo es una conducta aprendida y como tal puede modificarse. Tambi?n la lectura anterior os ha servido para comprender que una conducta que no se posee puede adquirirse mediante procesos de aprendizaje. Con lo cual el objetivo en casa o en la escuela tambi?n ser? doble: desaprender la conducta inadecuada y adquirir la conducta adaptativa.
Si montamos un programa para cambiar la conducta agresiva que mantiene nuestro hijo hemos de tener en cuenta que los cambios no van a darse de un d?a a otro, sino que necesitaremos mucha paciencia y perseverancia si queremos solucionar el problema desde casa.
Una vez tenemos claro lo anterior, la modificaci?n de la conducta agresiva pasar? por varias fases que ir?n desde la definici?n clara del problema hasta la evaluaci?n de los resultados.
Vamos a analizar por separado cada una de las fases que deberemos seguir:
Definici?n de la conducta:
Hay que preguntarse en primer lugar qu? es lo que nuestro hijo est? haciendo exactamente. Si nuestra respuesta es confusa y vaga, ser? imposible lograr un cambio. Con ello quiero decir que para que esta fase se resuelva correctamente es necesario que la respuesta sea espec?fica. Esas ser?n entonces nuestras conductas objetivo (por ejemplo, el ni?o patalea, da gritos cuando...).
Frecuencia de la conducta:
Confeccione una tabla en la que anotar a diario cuantas veces el ni?o emite la conducta que hemos denominado globalmente agresiva. H?galo durante una semana.
Definici?n funcional de la conducta:
Aqu? se trata de anotar qu? provoc? la conducta para lo cual ser? necesario registrar los antecedentes y los consecuentes. Examine tambi?n los datos espec?ficos de los ataques. Por ejemplo, ?en qu? momentos son m?s frecuentes?
Procedimientos a utilizar para la modificaci?n de la conducta:
Nos planteamos en la elecci?n dos objetivos: debilitar la conducta agresiva y reforzar respuestas alternativas deseables (si esta ?ltima no existe en el repertorio de conductas del ni?o, deberemos asimismo aplicar la ense?anza de habilidades sociales).
? Ciertas condiciones proporcionan al ni?o se?ales de que su conducta agresiva puede tener consecuencias gratificantes. Por ejemplo, si en el colegio a la hora del patio y no estando presente el profesor, el ni?o sabe que pegando a sus compa?eros, ?stos le ceder?n el bal?n, habr? que poner a alguien que controle el juego hasta que ya no sea preciso.
? Debemos reducir el contacto del ni?o con los modelos agresivos. Por el contrario, conviene suministrar al ni?o modelos de conducta no agresiva. Mu?strele a su hijo otras v?as para solucionar los conflictos: el razonamiento, el di?logo, el establecimiento de unas normas. Si los ni?os ven que los adultos tratan de resolver los problemas de modo no agresivo, y con ello se obtienen unas consecuencias agradables, podr?n imitar esta forma de actuar. Para vosotros pap?s entrenar el autocontrol con ayuda de la relajaci?n.
? Reduzca los est?mulos que provocan la conducta. Ense?e al ni?o a permanecer en calma ante una provocaci?n.
? Recompense a su hijo cuando ?ste lleve a cabo un juego cooperativo y asertivo.
? Existe una cosa denominada "Contrato de contingencias" que tiene como finalidad comprometer al ni?o en el proyecto de modificaci?n de conducta. Es un escrito entre padres e hijo en el que se indica qu? conductas el ni?o deber? emitir ante las pr?ximas situaciones conflictivas y que percibir? por el adulto a cambio. Asimismo se indica qu? coste tendr? la emisi?n de la conducta agresiva. El contrato deber? negociarse con el ni?o y revisarlo cada X tiempo y debe estar bien a la vista del ni?o. Tenemos que registrar a diario el nivel de comportamiento del ni?o (como hac?amos con la enuresis) porque la mera se?al del registro ya act?a como reforzador. Esto es adecuado para ni?os a partir de 9 a?os.
Ponga en pr?ctica su plan:
Cuando ya ha determinado qu? procedimiento utilizar?, puede comenzar a ponerlo en funcionamiento. Debe continuar registrando la frecuencia con que su hijo emite la conducta agresiva para as? comprobar si el procedimiento utilizado est? o no resultando efectivo. No olvide informar de la estrategia escogida a todos aquellos adultos que formen parte del entorno del ni?o.
Mantenga una actitud positiva. Luche por lo que quiere conseguir, no se desmorone con facilidad. Por ?ltimo, f?jese en los progresos que va haciendo su hijo m?s que en los fallos que pueda tener. Al final se sentir?n mejor tanto Vd. Como su hijo.
Eval?e los resultados del programa:
Junto con el tratamiento que usted ha decidido para eliminar la conducta agresiva de su hijo, usted ha planificado tambi?n reforzar las conductas alternativas de cooperaci?n que simbolizan una adaptaci?n al ambiente. Una vez transcurridas unas tres semanas siguiendo el procedimiento, deber? proceder a su evaluaci?n. Si no hemos obtenido ninguna mejora, por peque?a que sea, algo est? fallando, as? es que deberemos volver a analizar todos los pasos previos. La hoja de registro nos ayudar? para la evaluaci?n de resultados. Si hemos llegado al objetivo previsto, es decir, reducci?n de la conducta agresiva, no debemos dejar dr?sticamente el programa que efectuamos, porque debemos preparar el terreno para que los resultados conseguidos se mantengan.
Para asegurarse de que el cambio se mantendr?, elimine progresivamente los reforzadores materiales. No olvide que los procedimientos que usted como padre ha aprendido, los puede interiorizar para provocar en usted mismo un cambio de actitud. Practique el entrenamiento en asertividad y ser? m?s feliz.
Gloria Marsellach Umbert - Psic?logo

LA AGRESIVIDAD: ?L EMPEZ? PRIMERO
Pablo Cazau

La agresividad humana puede, en principio, ser erradicada, ser ejercida, ser neutralizada o ser reprimida, aunque la mejor soluci?n sea, tal vez, canalizarla.

Empecemos por aclarar que no es exactamente lo mismo violencia y agresividad. La agresividad es una caracter?stica de los seres vivos, especialmente del m?s 'vivo' de todos: el hombre. En cambio la violencia es algo m?s amplio que incluye adem?s cuerpos inertes o fen?menos naturales: hay terremotos violentos, tempestades violentas, erupciones volc?nicas violentas, etc. Incluso cuando nosotros levantamos bruscamente un brazo para defendernos de algo hablamos de un movimiento violento, sin que ello signifique necesariamente una conducta agresiva. Arist?teles hablaba tambi?n de movimientos violentos, y seg?n ?l obedec?an a que el cuerpo era movido en sentido opuesto al de su tendencia natural. Una piedra que arrojamos al aire tiene un movimiento violento, pues la tendencia natural de la piedra es ir hacia el centro de la tierra.
Hablemos pues, de agresividad, y espec?ficamente de la agresividad humana. El comportamiento agresivo no es solamente insultar, pegar, matar, robar, estafar o usurpar casas, sino que admite variaciones muy sutiles como por ejemplo llegar tarde o faltar a una cita, olvidarse de pagar algo en forma no deliberada o inadvertida, etc. El psicoanalista Lacan distingu?a, en efecto, la agresi?n (conciente, deliberada) de la agresividad (inconciente, inadvertida, donde la persona no se da cuenta que est? comport?ndose agresivamente). Otras formas encubiertas de agresividad suelen ser tambi?n la corrupci?n, los bajos salarios y algunos errores m?dicos, por dar algunos ejemplos. Muchas veces somos agresivos en el sentido sutil, porque la agresividad expl?cita es socialmente mal vista, o tambi?n por temor a la represalia del otro. Si yo falto a la cita, siempre podr? dar una excusa y tranquilizar al que qued? plantado.
Hay quienes afirman que una cierta dosis de agresividad es indispensable para la lucha por la supervivencia: los hombres blandos terminan sucumbiendo. En el otro extremo encontramos a los que proponen la eliminaci?n lisa y llana de la violencia, ?nica forma de vivir en paz. El problema no es tan sencillo, y viene debati?ndose desde los mismo or?genes de la humanidad. ?D?nde empieza la agresividad? Por supuesto, en el otro. Lo primero que solemos decir, ya desde ni?os, es "El empez? primero", lo que muestra que existe una especie de rechazo hacia nuestra propia agresividad. Sin embargo, preguntarse qui?n empez? primero es lo mismo que el problema del huevo y la gallina. Siempre me acuerdo de una an?cdota donde dos hombres estaban reunidos, y uno le dice al otro: "Hoy te noto agresivo". El otro contesta que no, que est? tranquilo, pero sin embargo el primero sigue insistiendo tanto que el segundo hombre se empieza a enojar y termina amenazando al otro con pegarle si sigue insistiendo en lo mismo. "?No estoy agresivo!", termina gritando enfurecido, mientras agitaba el pu?o en el aire.
La cuesti?n es, ?qu? hacer con la agresividad humana, con nuestra agresividad? Al respecto encontramos cinco soluciones posibles: erradicarla, ejercerla, neutralizarla, reprimirla o canalizarla.
1) Erradicarla: De momento, esta es una soluci?n imposible, salvo que alg?n d?a la ingenier?a gen?tica pueda identificar y destru?r un supuesto gen de la agresividad. El hombre, ya desde el nacimiento, nace con tendencias constructivas y destructivas, amorosas y hostiles, m?s all? de si la sociedad lo hace buenos o malo. Hoy ya no podemos creer m?s en la teor?a del angelito, de J.J. Rousseau, para quien el hombre nace naturalmente bueno pero se hace malo por la influencia del entorno, especialmente los dem?s hombres. Es cierto que hay personas m?s agresivas y otras menos agresivas, pero todas tienen inevitablemente un monto innato de agresividad.
Una posible explicaci?n es que la misma naturaleza le dot? de agresividad para la lucha por la supervivencia, y si esto es cierto, entonces erradicar la agresividad vuelve a ser una soluci?n cuestionable.
Sin embargo, a?n cuando se pudiera eliminar la agresividad, ?en qu? nos convertir?amos? La historia de la medicina nos revela casos donde se erradic? la agresividad en ciertos locos furiosos mediante una operaci?n cerebral (llamada lobotom?a prefrontal), pero estos quedaron convertidos en seres con una vida casi vegetativa. Mediante un lavado de cerebro de este tipo no es posible erradicar la agresividad sin destru?r al hombre mismo. No sirve como soluci?n: no ser?amos agresivos pero quedar?amos convertidos en piedras, y es un precio muy alto como para estar dispuesto a pagarlo. Nos quedan, entonces, las tres soluciones restantes.
2) Ejercerla: si no podemos eliminar la agresividad, entonces ?m?s s?!, seamos agresivos: matemos, robemos, insultemos, hagamos la guerra, etc. Imaginemos un mundo totalmente antikantiano donde todos se comportaran de esa manera sin l?mite de ninguna especie. Obviamente la vida se tornar?a insoportable y terminar?a acabando con la misma especie humana, ?que es justamente lo contrario que supuestamente busca la natural agresividad del hombre, esto es, luchar por la supervivencia! El libre y err?tico ejercicio de la agresividad, como soluci?n, tampoco sirve.
3) Neutralizarla: Neutralizar significa oponer una fuerza contraria. Neutralizamos un veneno con un ant?doto o tambi?n, el ni?o neutraliza la mordedura que le dio a su madre con una caricia. Es as? que podemos neutralizar la agresividad con la fuerza opuesta, que es el amor y la solidaridad. Neutralizar no es erradicar, pues el amor no elimina el odio sino que inhibe o controla su acci?n.
Neutralizar entonces es combatir la agresividad con una fuerza opuesta,que incluso a veces en vez de ser solidaridad (como el caso de la madre Teresa de Calcuta) es simplemente no-violencia, y la historia nos muestra los ejemplos de M. Gandhi y de M. Luther King. Eliminando la agresividad dejamos un vac?o, pero neutraliz?ndola ese vac?o lo llenamos con solidaridad. En principio se trata de una buena soluci?n, incluso ?til en determinados casos, pues de alguna manera tanto la agresividad como la solidaridad son contagiosas: en un medio donde los dem?s son agresivos uno tiende tambi?n a serlo, y lo mismo pasa con la solidaridad.
Sin embargo, suele ocurrir que la fuerza que oponemos a la agresividad a) es tan excesiva que anula ?sta incluso en su funci?n de conservaci?n de la vida, como cuando los pacifistas se dejan matar, o b) no es lo suficientemente fuerte como para neutralizar una agresividad muy intensa, como cuando los pacifistas, a?n intentando defender su vida, son asesinados. La soluci?n de los pacifistas -la neutralizaci?n- surje entonces como ineficaz, por lo cual nos queda la quinta y ?ltima soluci?n, la soluci?n pac?fica, que es la canalizaci?n de la agresividad, pero antes analicemos una cuarta posibilidad:
4) Reprimirla: o ahogarla, sin pretender eliminarla. Esto significa no oponerle una fuerza contraria sino la misma fuerza, es decir, combatir la agresividad con m?s agresividad, que es lo que pasa cuando una naci?n quiere atacar a otra y ?sta muestra un arma m?s poderosa que tiene un efecto de disuasi?n, o tambi?n lo que sucede con el c?digo penal que establece privaci?n de la libertad y hasta de la vida para quienes expresan su agresividad robando, matando,etc. Si bien te?ricamente la c?rcel no es para castigo de los delincuentes sino para seguridad de la poblaci?n, la privaci?n de la libertad es entendida por los primeros como amenaza o castigo ejerciendo entonces una influencia disuasoria.
La represi?n de la agresividad mediante la violencia legal no es una mala soluci?n, en la medida que la mantiene a raya mientras esa agresividad no pueda ser canalizada.
5) Canalizarla: pero, ?hacia d?nde? Todo depender? de mi objetivo. Si a m? lo ?nico que me interesa es sobrevivir yo solo, canalizar? mi agresividad hacia los dem?s, con lo cual estoy en la segunda soluci?n, que era el libre ejercicio de la violencia. Pero si el objetivo es la preservaci?n de la vida como valor intr?nseco, entonces canalizar la fuerza de la agresividad ser? aprovecharla para un fin constructivo o productivo, como cuando seg?n el psicoan?lisis el cirujano canaliza su agresividad a trav?s de su actividad, dando vida en vez de quitarla, o cuando el deportista la canaliza hacia su desarrollo psicof?sico. Algunos tribus africanas han comprendido que matarse entre s? lleva simplemente a la mutua destrucci?n, y entonces lo que hacen es organizar combates simulados tipo olimp?adas, canalizando esa natural agresividad hacia dicha actividad. Otra forma de canalizar la agresividad, seg?n algunos, es a trav?s de sadismo y el masoquismo er?genos, donde agredir o ser agredidos se constituye en una fuente de placer sexual. M?s all? de constitu?r perversiones, estas conductas son indudablemente menos destructivas que asesinar o suicidarse y son por ello, una forma de canalizaci?n.
Hay formas y formas de canalizar la agresividad. Dice Isaac Asimov que "debemos liberarnos de la violencia porque ya no sirve a ning?n fin. Los enemigos humanos ya no son la primera amenaza para la supervivencia del mundo. Los nuevos enemigos que hoy tenemos -la superpoblaci?n, el hambre, la contaminaci?n, la escasezno pueden ser combatidos con la violencia" (1). Cierto en alg?n sentido, pero en otro no, porque quien genera el hambre y la contaminaci?n es el hombre mismo, y la propuesta de Asimov equivale a pretender controlar la agresividad curando las heridas del agredido (el planeta), en vez que desviar o canalizar la fuerza del agresor (el hombre mismo).
El problema de canalizar la agresividad viene, seg?n creo, ya de la ?poca del hombre primitivo. Por aquel entonces el hombre dirig?a su agresividad hacia el fin de la supervivencia: mataba animales para comer, etc. Pero en cuanto el hombre primitivo advirti? que esa agresividad iba hacia los mismos hombres, se sent? y pens?: "Rid?culo. Nos estamos matando a nosotros mismos. Mejor nos ponemos de acuerdo, nos ponemos a convivir no s?lo porque juntos podemos ser m?s eficaces como cazadores, sino porque tambi?n podemos controlarnos mutuamente mediante normas de convivencia tipo 'no matar?s' o 'no robar?s'". Estos son quiz? algunos de los motivos del surgimiento de las tribus y las sociedades humanas. No hace mucho le? en un diario, que en EEUU la gente que ten?a casa en el campo cada vez m?s migraba hacia la ciudad de Nueva York, porque all? estaba m?s segura que en el inh?spito campo. ?Nueva York! La ciudad m?s peligrosa del mundo, y a pesar de ello, la gente encontraba all? m?s seguridad porque por lo menos hab?a polic?a.
Retomando lo que dec?amos, fue as? que una parte de la agresividad se dirigi? hacia la supervivencia, mientras que la otra parte, originalmente dirigida hacia el hombre mismo, tuvo que ser neutralizada, reprimida o canalizada hacia otras actividades ya mencionadas. Por supuesto se trata de suposiciones, como tambi?n lo son las hip?tesis kleinianas.
Seg?n ?stas ?ltimas, el hombre nace con un monto de agresividad que, por varias razones entre las que est? la culpa, es 'proyectado' hacia un objeto exterior. Es como si uno dijera: 'como no soy yo el agresor sino el otro, no tengo porqu? sentirme culpable'. Sobre la base de estas ideas kleinianas, un psicoanalista, E. Jaques, pone un ejemplo (2). Cuando una naci?n entra en guerra, los ciudadanos proyectan su odio sobre el enemigo, pues as? evitan la culpa de ser ellos los agresores por medio de un odio socialmente aceptado que experimentan contra el enemigo. Ahora pueden expresar concientemente esos impulsos en lo que se considera una conducta patri?tica contra el enemigo com?n. Lo que se dice, una forma de canalizar la agresividad que, desde cierto punto de vista es destructiva porque el enemigo es tambi?n un ser humano, pero desde otro punto de vista es constructiva porque desv?a el odio hacia afuera, en lugar de dirigirlo hacia dentro del pa?s. En la guerra de las Malvinas, fracciones que eran hostiles entre s? como por ejemplo los civiles y los militares, repentinamente se solidarizaron al canalizar sus mutuas agresiones hacia un enemigo com?n.

En s?ntesis, la agresividad es otra fuerza m?s de la naturaleza, como el viento, o la energ?a solar, o el cauce de un r?o, s?lo que nace en nosotros mismos y es constitutiva del hombre. Pero tambi?n, como la fuerza de un r?o, podemos te?ricamente optar por varias soluciones: erradicarla (secar el r?o), ejercerla (dejarlo correr libremente), neutralizarla (oponerle una corriente de agua en sentido puesto), reprimirla (constru?r un dique e impedirle el paso) o, quiz? en definitiva la mejor de las soluciones, canalizarla (abrir riachos o canales para enviar el agua hacia fines productivos como el cultivo).
Pablo Cazau Lic en Psicolog?a y Prof de Ense?anza Media y Superior en Psicolog?a
Buenos Aires, Setiembre 1993

Publicado por huasito_2006 @ 14:04  | ESTUDIANTES
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 23 de mayo de 2010 | 11:09
Excelente art?culo del Lic. Cazau. De lectura obligatoria para quienes tratamos profesionalmente el problema sino para todo aquel que se encuentre atravesando la problem?tica; a trav?s de la descripci?n de la conducta brinda herramientas para superarla